Barba
Hay varios tipos de barbudos. Están los que tienen una barba cerrada y corrida, los que suplen la falta de pelo con longitud, los que cobijan la barba bajo la presencia de un bigote fuerte y prognato, etcétera.
Yo pertenezco al club general de las barbas, aunque sea de cuatro días. Está a caballo entre malote de anuncio de colonia y actor jóven y lampiño que luce una barba que mejor podía haberse ahorrado y dejar colgada en el lavabo. A veces me descuido y se me pasa de rosca por unos días y cuando beso pincho y el interlocutor me lo hace notar con el ceño o soltándomelo a bocajarro:
¡Pinchas!
Entonces me afeito y siempre hago lo mismo, voy dejándome patillas de motero, perillita de chulo italiano y bigotillo hitleriano al final, que es el que mas me convence y con el que me paseo por casa con una espumadera en el sobaco a modo de fusta, aunque mi compañero dice que tengo un aire chaplinesco, de Hitler ni sacando los morros y arrugando la frente me sale.
Inspeccionando mi barba he localizado tres canas, y he dado rienda suelta a las posibilidades estéticas del blanco sobre la cara, sobre todo ahora que tengo un bronceado tan resultón. Me acuerdo inevitablemente de la canción que solía cantar una y otra vez hasta que mi madre me tiraba algo a la cabeza, y que alternaba con la del elefante que se tambaleaba sobre la tela de una araña. Y con el soniquete en la cabeza me voy a la pelu.


srta desconocida dijo
pues a mi me gustan las barbas (en otros no en mí, claro), dan cierto aire de aventurero intrépido que me gusta. Además hay un cierto punto cuando se traspasa la semana o semana y algo, en que deja de pinchar.
bicos
13 Mayo 2009 | 05:29 PM