Publicidad:
La Coctelera

LA PERCHA Y EL SOMBRERO

Colgando cuerdas del aire

« Regreso | Inicio | Barba »

8 Mayo 2009

No siempre voy a hablar de cosas bonitas

Últimamente, cada vez que me miro al espejo me veo menos nuevo.

Quizá debiera pintarme los ojos como las mujeres para disimilar la oscuridad de una ojera, o marcar la sombra para resaltar estos ojos tan bonitos y tal, no sé. Me he fijado después de hacerme una limpieza dental, que es la típica ocasión que me acerca a mi cara en el espejo con cierto detenimiento. Y entre los barros, las varillas de paraguas que me salen de las comisuras de los ojos y las marcas perennes de los hoyuelos me veo arrojado al vacío de la evidencia. Miro mi cara como suelo mirar un mapa, analizando lo que veo, y lo que veo no es nada tranquilizador, son ríos infranqueables y simas abiertas que jalonan el camino, y no me gusta.

El otro día, después de echar un polvo me tumbé en la cama bocarriba y ella me dijo ¿No vamos a follar mas? Yo, saqué mi cigarro de plástico -estoy dejando de fumar- y le dije con aire sarcástico que ya estaba mayor para muchos viajes. Se rió, todavía no sé si de mí o conmigo, de lo que dije o de la patética escena de mis pelos disparados y sudados y el cigarro fosforito reflejando sin compasión. A mi modo de ver, salí del paso, la historia me absolverá, como a Fidel, pensé. Pero poco después decidí tomar cartas en el asunto.

Decidido a enfrentarme a la naturaleza voy a una tienda de deportes y me compro un kit de piscina: gorro de tela verde con una franja blanca, gafas antivaho, una toalla de esas superabsorbentes que parecen un pañuelo azul y unas chanclas. Bañador ya tengo. Me saco el bono-oferta de la piscina municipal para veinte baños. Importe total: 74 euros, no puedo dejar de traducirlo en dos botellas de Cardhu y un par de libros de bolsillo de Vila-Matas, en fin. El primer día que voy a nadar me doy cuenta de que la gente mira de reojo mi bañador pasado de moda hace ocho años; el personal se gasta pantaloncitos ajustados y morcilleros, mis bermudas floreadas son más propias del número más idiota de Leo Bassi que de un bañista de verdad. Como estas cosas no me arredran me zambullo con cierta gracia, pero tengo que salir de nuevo porque he olvidado quitarme las chanclas y el gorro ha salido disparado. Disimular no sirve de mucho porque las bermudas siguen siendo un polo atractor de las miradas de la gente, sobre todo de las socorristas. Al fin, consigo hacer nueve largos y salgo de allí extenuado y con unas ganas de fumar horribles, pero convencido de que no hay que dejar de dar batalla por más que la guerra esté perdida de antemano. Y eso.

servido por cocano 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

misscalamar

misscalamar dijo

Ole, bañista.

8 Mayo 2009 | 01:29 PM

cocano

cocano dijo

Gracias, artista.

12 Mayo 2009 | 11:18 AM

Escribe tu comentario

« Regreso | Inicio | Barba »


Sobre mí

Avatar de cocano

LA PERCHA Y EL SOMBRERO

ver perfil »
contacto »
Ratos Hit Counter
Free Counter

Fotos

cocano todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera