Notas sobre el miedo
El aliento que trepa por las venas es transparente, heroina natural, amor sin congestiones.
Una mano de conquistador español en el hombro da mas miedo que veinte habitaciones a oscuras repletas d monstruos verdes.
Podemos calibrar el peso de nuestras emociones en una balanza romana, pero de ningún modo podemos llegar a evaluar su intensidad. La contracción del cuerpo veinte veces por cada escalofrío nos da una idea: lo inabarcable domina el mundo, al menos el nuestro.
Un patio de colegio vacío con un montón de escombros de cañerías y ladrillos en el centro puede rellenar las cuencas de cien ojos a pesar de que sea solamente un momento en el proceso de reforma. Si hay ventanas cerca, asegura un aforo respetable.
Un señor impecable se gira y nos mira a los ojos, se quita el sombrero y sonríe; luego mira hacia abajo y se da la vuelta. Lo vemos alejarse.
Mi mamá no me mima y nunca mas lo hará.
La gota colma el vaso y el aceite se desborda sobre la mesa. Alguien se pringa los dedos al cogerlo y, luego, de un trago largo se bebe todo el contenido.
