Los puntos suspensivos de Sabina
Lo peor del amor, cuando termina, son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.
Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.
Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos...



srta desconocida dijo
No hay nada peor que un punto final a no ser que sirva para atraparnos en la misma frase para siempre.
Aunque eso casi nunca pasa...
18 Enero 2009 | 04:11 PM