No para de llover. La casa cubierta de ropa que tendida no secaba ni a tiros ni a caricias: camisetas colgando de las sillas, calcetines en el tendal portátil que cuelga de la mampara del baño, jerseys en perchas enganchadas a pomos que abren puertas de armarios con ropa seca. La lluvia bien para volver a casa y descalzarse, lanzar miradas furtivas a la gente maldiciendo, tirar fotos a las extremidades de las cosas mojadas. La lluvia mal para tender la ropa.
A pesar de la tos y la garganta inflada no puedo dejar de fumar algún que otro cigarro para dar consistencia a la lluvia tras la cristalera, crear escenas melancólicamente burdas. Coj, coj, fuuuh, -suspiro, coj. coj, coj.
Llueve y la gente nunca se acostumbra, a pesar de que todos los años se repite la misma escena. Voy a comprar: Cómo llueve, eh, llegaron las estaciones pasadas por agua definitivamente -yo-. No sé de qué se extraña la gente, estamos en Asturias. Aquí llueve. - la tendera-.
Y tiene razón, no sé por qué decimos tantas tonterías.

Qué bonitos giros hace usted caballero.
No soy yo señorita, es la realidad la que gira.
¿un caramelito de menta para esa tos?
:)
Gracias -tojcojcoj- gracias
:) :@ :)