Mañana resacosa con la cabeza que se expande y se contrae de manera inquietante.

Ya voy por el tercer café y subiendo, la cabeza palpita de nuevo. Ya no sé beber, con lo que yo he sido... cosas así, autocompasión sin pasión, dolor de pies como reflejo simétrico de la cabeza, la cocina sin barrer y todo es drama y asco. La lengua de esparto y las campanas de la catedral que me hacen odiar a la Edad Media, así en su conjunto, el tipo de estupideces que se hacen fuertes en momentos como este de mente macilenta que se arrastra como una babosa. Quisiera escribir cosas bonitas, pero no puedo.
Vaciando los bolsillos para dar de comer a la lavadora encuentro una servilleta arrugada en la que está escrito con letra espantosa lo siguiente:

"La noche se me quedó a medias y sin medias
que quitar, ni excusas
que poner"

Algo es algo.