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La Coctelera

LA PERCHA Y EL SOMBRERO

Colgando cuerdas del aire

13 Mayo 2009

Cosas que nunca te dije

Mi capacidad de abtracción se ha fortalecido con los años debido, en gran medida, al paso por este mundo.

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12 Mayo 2009

Barba

Hay varios tipos de barbudos. Están los que tienen una barba cerrada y corrida, los que suplen la falta de pelo con longitud, los que cobijan la barba bajo la presencia de un bigote fuerte y prognato, etcétera.

Yo pertenezco al club general de las barbas, aunque sea de cuatro días. Está a caballo entre malote de anuncio de colonia y actor jóven y lampiño que luce una barba que mejor podía haberse ahorrado y dejar colgada en el lavabo. A veces me descuido y se me pasa de rosca por unos días y cuando beso pincho y el interlocutor me lo hace notar con el ceño o soltándomelo a bocajarro:

¡Pinchas!

Entonces me afeito y siempre hago lo mismo, voy dejándome patillas de motero, perillita de  chulo italiano y bigotillo hitleriano al final, que es el que mas me convence y con el que me paseo por casa con una espumadera en el sobaco a modo de fusta, aunque mi compañero dice que tengo un aire chaplinesco, de Hitler ni sacando los morros y arrugando la frente me sale.

Inspeccionando mi barba he localizado tres canas,  y he dado rienda suelta a las posibilidades estéticas del blanco sobre la cara, sobre todo ahora que tengo un bronceado tan resultón. Me acuerdo inevitablemente de la canción que solía cantar una y otra vez hasta que mi madre me tiraba algo a la cabeza, y que alternaba con la del elefante que se tambaleaba sobre la tela  de una araña. Y con el soniquete en la cabeza me voy a la pelu.

Tags: barba, pelo, cana, pelu

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8 Mayo 2009

No siempre voy a hablar de cosas bonitas

Últimamente, cada vez que me miro al espejo me veo menos nuevo.

Quizá debiera pintarme los ojos como las mujeres para disimilar la oscuridad de una ojera, o marcar la sombra para resaltar estos ojos tan bonitos y tal, no sé. Me he fijado después de hacerme una limpieza dental, que es la típica ocasión que me acerca a mi cara en el espejo con cierto detenimiento. Y entre los barros, las varillas de paraguas que me salen de las comisuras de los ojos y las marcas perennes de los hoyuelos me veo arrojado al vacío de la evidencia. Miro mi cara como suelo mirar un mapa, analizando lo que veo, y lo que veo no es nada tranquilizador, son ríos infranqueables y simas abiertas que jalonan el camino, y no me gusta.

El otro día, después de echar un polvo me tumbé en la cama bocarriba y ella me dijo ¿No vamos a follar mas? Yo, saqué mi cigarro de plástico -estoy dejando de fumar- y le dije con aire sarcástico que ya estaba mayor para muchos viajes. Se rió, todavía no sé si de mí o conmigo, de lo que dije o de la patética escena de mis pelos disparados y sudados y el cigarro fosforito reflejando sin compasión. A mi modo de ver, salí del paso, la historia me absolverá, como a Fidel, pensé. Pero poco después decidí tomar cartas en el asunto.

Decidido a enfrentarme a la naturaleza voy a una tienda de deportes y me compro un kit de piscina: gorro de tela verde con una franja blanca, gafas antivaho, una toalla de esas superabsorbentes que parecen un pañuelo azul y unas chanclas. Bañador ya tengo. Me saco el bono-oferta de la piscina municipal para veinte baños. Importe total: 74 euros, no puedo dejar de traducirlo en dos botellas de Cardhu y un par de libros de bolsillo de Vila-Matas, en fin. El primer día que voy a nadar me doy cuenta de que la gente mira de reojo mi bañador pasado de moda hace ocho años; el personal se gasta pantaloncitos ajustados y morcilleros, mis bermudas floreadas son más propias del número más idiota de Leo Bassi que de un bañista de verdad. Como estas cosas no me arredran me zambullo con cierta gracia, pero tengo que salir de nuevo porque he olvidado quitarme las chanclas y el gorro ha salido disparado. Disimular no sirve de mucho porque las bermudas siguen siendo un polo atractor de las miradas de la gente, sobre todo de las socorristas. Al fin, consigo hacer nueve largos y salgo de allí extenuado y con unas ganas de fumar horribles, pero convencido de que no hay que dejar de dar batalla por más que la guerra esté perdida de antemano. Y eso.

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30 Abril 2009

Regreso

He vuelto a un sitio muy familiar como quien regresa a casa y cuelga la categoría de exiliado en la percha de la entrada. Me he sentado en un sofá confortable por lo que tiene de evocador, no porque sea particularmente cómodo. He vuelto a fumar con la memoria porque toda adicción tiene algo de patria acogedora y así me siento seguro. He vuelto por placer, no por necesidad. Por curiosidad, no por imperativo categórico.

Soy así, no me niego ni me indulto. Los regresos y las huidas forman parte de la corriente natural de mi discurrir como el verdor de los bosques forma parte de la lluvia, como el culo de los abuelos da sentido a las banquetas raídas pintadas de blanco. Los detalles se resituan en mi cabeza, antes recreados, ahora localizables los miro. Echo de menos algunas cosas, telarañas y objetos que se han adaptado a otros hábitos. Hay pues una parte de reconocimiento y otros aspectos que me hacen sentir deshabitado y lejano. Sin embargo, los cambios son menos de los que yo esperaba, la parte confortable sigue ahí, la situación es mas familiar de lo que imaginé.

La cuestión es si me quedaré.

Tags: regreso

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29 Abril 2009

Javier Ortiz se va a Jamaica

Hace mucho que no escribo aquí. Hoy quiero hacer eco de la muerte de Javier Ortiz, uno de los perodistas críticos más grandes que he conocido. Dejó escrito su propio obituario que os recomiendo.

Salud Javier, nos vemos en Jamaica.

Tags: javier, ortiz, jamaica

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20 Febrero 2009

Notas sobre el miedo

El aliento que trepa por las venas es transparente, heroina natural, amor sin congestiones.

Una mano de conquistador español en el hombro da mas miedo que veinte habitaciones a oscuras repletas d monstruos verdes.

Podemos calibrar el peso de nuestras emociones en una balanza romana, pero de ningún modo podemos llegar a evaluar su intensidad. La contracción del cuerpo veinte veces por cada escalofrío nos da una idea: lo inabarcable domina el mundo, al menos el nuestro.

Un patio de colegio vacío con un montón de escombros de cañerías y ladrillos en el centro puede rellenar las cuencas de cien ojos a pesar de que sea solamente un momento en el proceso de reforma. Si hay ventanas cerca, asegura un aforo respetable.

Un señor impecable se gira y nos mira a los ojos, se quita el sombrero y sonríe; luego mira hacia abajo y se da la vuelta. Lo vemos alejarse.

Mi mamá no me mima y nunca mas lo hará.

La gota colma el vaso y el aceite se desborda sobre la mesa. Alguien se pringa los dedos al cogerlo y, luego, de un trago largo se bebe todo el contenido.

Tags: miedo, notas

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18 Enero 2009

Los puntos suspensivos de Sabina

Lo peor del amor, cuando termina, son las habitaciones ventiladas,

el solo de pijamas con sordina,

la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos

que embalsaman los pájaros del sueño,

los teléfonos que hablan con los ojos,

el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,

remendar las virtudes veniales,

condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,

cuando, al punto final de los finales,

no le siguen dos puntos suspensivos...

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17 Diciembre 2008

La sombra de uno

Hay que tener cuidado al mirar fotos hechas hace más de siete años, uno puede generar un huracán emocional de mil pares. Lo digo por experiencia reciente: yo en París, en Amsterdam, en Oviedo, Madrid, Barcelona o Bilbao, yo adolescente saltando a las piscinas o con los brazos sobre los hombros de gente, pero con felicidad radiante y los dientes blanquitos.

Saco rápidamente mi carné de identidad y miro el retrato silueteado en blanco y negro a lo imagen-mítica-del-Che y compruebo que tengo el rictus como si tuviese tres chupitos de tequila sobre la lengua. Bueno, no es indicador de nada -pienso-, mi mamá siempre ha dicho que en mis fotos de carné parezco de la ETA, invariablemente. Así que me pongo a revisar -ahora en el ordenador- unas cuantas fotos más recientes y descubro que la alegría de las fotos viejas aparece localizada en momentos puntuales, el resto es una montaña de rostros cenicientos con coreografías parecidas.

Empeñado en recuperar mi alegría disecciono las carpetas a las que previamente he puesto una estrellita y he sobrecategorizado como "Alegrías", el resto yacen en la carpeta "Alergias". Busco denominadores comunes y apunto en mi libreta posibles relaciones entre ellas. En un primer momento, con mucha brusquedad porque anoto deducciones precipitadas, tomo las siguientes observaciones:

- En la mayoría de las fotos estoy con una chica que me gusta y que sonríe mucho -> me alegra soberanamente estar con chicas que me gustan y me gusta que las chicas sonrían.

- En varias de ellas estoy rodeado de botellas vacías o mediadas-> Me alegra beber, aunque no es definitivo porque en muchas fotos de las "Alergias" también aparezco entre botellas.

- Se repiten con frecuencia escenarios al aire libre, aunque las condiciones no sean favorables para tirar fotos. (Esto me pareció interesante, pero no anoto nada mas).

- Llevo ropa particularmente apropiada (abrigo y bufanda si hace mucho frío, camisetas que parecen comodísimas y frescas si hace mucho calor, chaquetas de entretiempo etc.) y el pelo ni muy largo ni muy corto -> Sensación de eficacia tranquila.

- En todas las situaciones estoy "bien follao" y lo recuerdo-> Aquí divago un poco sobre evidencias.

Tuve que dejar mis pesquisas por imperativo laboral y con la sana intención de que reposase, como el arroz, pero pocos días después retome el cuaderno de notas y lo releí. Me pareció una colección de obviedades a lo psicoterapeuta Bucayniano -al que aborrezco-, pero hubo un par de cosas que me parecieron interesantes, así que infatigable en mi estudio de los espejos, recuperé el interés al que dediqué los siguientes nueve días.

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